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Señales de problemas renales en perros y gatos

Beber o comer más, orinar en mayor cantidad o perder peso pueden ser señales de un problema renal. Conoce cómo se evalúa la función renal en perros y gatos, y cuándo una consulta no puede esperar.

Evaluación de función renal en NERVET

Los riñones cumplen un rol central en el organismo de perros y gatos: filtran la sangre, eliminan desechos, regulan el agua y los electrolitos, y participan en la producción de células rojas y en el control de la presión arterial. Cuando su función se ve comprometida, los signos pueden ser sutiles al principio y hacerse evidentes solo cuando la enfermedad ya está avanzada — por eso conviene conocer las señales de alerta.

Señales de alerta

Algunos signos que pueden indicar un problema renal incluyen:

  • Beber más agua de lo habitual (polidipsia) u orinar en mayor cantidad (poliuria)
  • Dificultad, esfuerzo o dolor al orinar
  • Sangre visible en la orina
  • Pérdida de apetito o baja de peso sin causa aparente
  • Vómitos, decaimiento o menor actividad

Ninguno de estos signos es exclusivo de una enfermedad renal —pueden tener otras causas—, pero justifican una evaluación veterinaria para determinar su origen.

Cuándo es una urgencia

Urgencia Si un gato macho puja para orinar y no logra hacerlo, acude de inmediato: puede tratarse de una obstrucción urinaria, una urgencia potencialmente mortal que puede provocar alteraciones graves de electrolitos y daño renal agudo si no se resuelve a tiempo.

Enfermedad renal aguda y enfermedad renal crónica

La obstrucción urinaria descrita arriba es un cuadro agudo, de instauración rápida. La enfermedad renal crónica es un proceso distinto: se desarrolla de forma progresiva, muchas veces a lo largo de meses o años, y con frecuencia no da señales claras hasta que una parte importante de la función renal ya se ha perdido. Ambos cuadros se evalúan con criterios clínicos específicos y requieren manejos diferentes.

Cómo se diagnostica

La evaluación de la función renal suele incluir análisis de sangre y de orina, medición de la presión arterial y, según el caso, estudios de imagenología como ecografía. Estos exámenes permiten estimar el grado de compromiso renal, orientar el diagnóstico y definir el plan de seguimiento más adecuado para cada paciente.

Tratamiento y seguimiento

El tratamiento depende de la causa y la gravedad del cuadro: puede incluir fluidoterapia, manejo nutricional, medicamentos específicos y controles periódicos para monitorizar la evolución de la función renal. En cuadros crónicos, el objetivo suele ser enlentecer la progresión de la enfermedad y mantener la calidad de vida del paciente, más que revertir el daño ya establecido.

Si notas alguna de estas señales en tu mascota, una evaluación de nefrología y urología permite determinar su origen a tiempo.

Fuentes

  • International Renal Interest Society (IRIS) — Guidelines for the Staging of CKD y Grading of AKI
  • Merck Veterinary Manual — Renal Dysfunction in Dogs and Cats
  • Quimby, J. et al. — 2021 AAHA/AAFP Feline Life Stage Guidelines, Journal of Feline Medicine and Surgery (2021)
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